Comparten memes, crean stickers, pertenecen a varios grupos de Whatsapp, siguen a Youtubers o influencers (TikTok), gogglean; graban, editan y comparten sus vidas, sincronizan dispositivos, los despiertan sus celulares, etc; sus vidas están marcadas por la tecnologÃa. Están rodeados de pantallas y a veces, pierden la vista de sus entornos (polÃticos, económicos o globales). Trabajamos para la redes sociales y proporcionamos el contenido, sin que nos paguen pero sus dueños deciden qué vemos y cuando.
Convertidos en adictos a la tecnologÃa, somos la mercancÃa primaria del Internet corporativo (nuestros datos personales), mientras, las universidades (en su mayorÃa) no tienen una posición frente a la IA que las ha rebasado en las prácticas académicas. Rodeados en la red de violencia real y discursiva, bots y teorÃas conspirativas.
Para empezar a hacer búsquedas académicas debemos contextualizar.
Se requiere también extrapolar ideas sobre lo que se sabe y se aprende y aplicar esos conocimientos a situaciones, prácticas y competencias nuevas, que son conocidos como Nuevos Alfabetismos.







